LATE PARA SIEMPRE

Tiene veinte siglos de edad, y disfruta de juventud eterna. Soportó sufrimientos atroces, y es fuente inagotable de alegría. Fue herido pero cura; murió pero resucita muertos; y, atravesado por la lanza, no encuentra puerta infranqueable; ante Él nada es incurable, todo puede revivir, ningún muro le es obstáculo. En realidad, siendo de carne, es todopoderoso. Lo llena todo, y no ocupa nada. Le encanta sentarse a comer, pero sólo Él es alimento. Siendo impasible por glorioso, padece infinita sed, pero sacia siempre los anhelos más profundos.

Ha vuelto a latir, y nunca más morirá. Resucitó, y vive para siempre. Su amor es más fuerte que la muerte, y ni las grandes aguas pueden arrastrarlo. Las llamas pueden consumir catedrales que en su honor se levantaron, pero —cuando se le acercan piedras vivas — su Fuego secreto las enciende hasta hacerlas arder sin consumirse. Su misericordia llena la tierra y dirige la historia de los hombres, y —cuando todo llegue a su fin— sólo Él durará para siempre.

Es Él, el corazón de nuestra fe, un Corazón resucitado, a quien España se rindió hace un siglo, y al que con júbilo cantamos, cada Pascua, sin cesar, ¡¡aleluya!!

¡¡Feliz Pascua para todos!!