Mensaje de Navidad 2018

UN CORAZÓN PARA DIOS

De muchos modos y maneras abrió Dios su corazón a los hombres desde antiguo; ahora, en la etapa final, se nos ha dado plenamente en la carne de su Hijo. Quien es Amor por naturaleza, no ha querido privarse de tener un corazón con el que decirnos, al modo que los hombres entendemos, que somos profundamente amados por el que nos pensó y decidió nuestra felicidad, desde toda la eternidad.

Un niño nos ha nacido, con corazón humano Dios se nos ha dado. Enmudecida, en el silencio de la noche, desde un pesebre de animales, la Palabra por la que todo vino a la existencia nos llama a aprender de su profunda humildad, de su inefable anonadamiento, de la mansedumbre de su infante corazón.

Como hace casi un siglo lo hiciera el rey de España, en nombre de todo nuestro pueblo, proclamemos que este Niño es maravilloso y fuerte, y decidámonos a dejarle reinar —con las palabras de Alfonso XIII, aquel 30 de mayo de 1919— “en el seno de nuestros hogares, en la inteligencia de los sabios, y en las aulas de las ciencias y las letras”, pidámosle que su gobierno penetre “nuestras leyes e instituciones patrias”, para que quien es, a la vez, Dios guerrero y príncipe de la Paz, se digne poner nuestras vidas, y el futuro de nuestra nación, a la sombra de su bandera.

Diciendo sí al designio divino, la Virgen gestó en sus entrañas un corazón para Dios. Quiera su bendito fruto regalarnos que, también el nuestro, viva siempre latiendo para su gloria.

¡¡FELIZ NAVIDAD!!

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